1.9.8.0.

nenas bien, drogas de diseño y adolescentes escandalosos

31.1.06

el albanés



Como decidí que ya no podría conseguir más placer del que había logrado (no concebía ya tal cosa) vine a conocerte para no suicidarme, para que me mates. Me responderías mi última pregunta, la última que me importa pero que es necia, infantil. Llegué hasta aquí para saber porqué Miznje te quería y que me llenes de plomo en un callejón, pero te veo amistoso y eso no me simpatiza. Deberías matarme por todo este tiempo que estuve viviendo a tu costilla (en todos los sentidos de Adán).
Cogí putas con tu dinero y les pagué la cocaína, el jaco a mis amigas. Siempre detestaré el trabajo, vos me ayudaste (sin saberlo) mientras podías.
Me miró atónito y no lo creía, pensé que estaba fingiendo, que había algún truco, una trampa. Escupió alguna maldición en albanés haciendo una línea de droga más larga que mi antebrazo. Tomamos Cardhu con hielo y puso una canción de Johnny Cash a todo volumen. Me dijo: -no te vas a morir-. Y le respondí con toda la irreverencia que pude: -yo nunca me voy a morir-.