







Una y/o imaginación dura, desgastada, curtida por el mal chiste de lo real. Respuesta inmediata de la comisión vecinal: poesía parnasiana de barrio. El laurehado don Lucio (despensero) entre caña y paracetamol (vicio matrero) importa sus talleres paraliterarios:
Las hierbas medicinales machacadas en morteros de asfalto apagan el calor húmedo de los veranos domingueros.
Olimpo recalentado de contrabando para las gloriosas subas del pasaje. ¡Hermano que ternura celéstrica el tufo inmaculado de la plusvalía en los colectivos!
Párrafos de piropos para nenas bian, punto
pintando las palabras de lascivia infinita
y en el partido a cervecita helada, reñido
red de volley por mástiles de plata tensada
Al caer el sol surgen de los últimos destelllos comadres en sillas cable, sobre la vereda, al borde del abismo; –dónde vamos a parar?-
Pero la vida continúa, se eleva por sobre las casas improvisadas para gritar un gol, una puñalada.

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